domingo, 17 de abril de 2011

Malditos huesos






Llegó un buen día o mejor dicho una noche, en la que Zimmer se dio cuenta de que algo estaba sucediendo en su cuerpo; al principio no le daba importancia, era solo una mala noche, quizás producto de los excesos, de un trabajo alargado con alguna escultura pesada, de una sobredosis de tabaco o de una mala digestión de una cena pesada; pero aquello se instaló poco a poco hasta que se hizo presente todas y cada una de las noches sin posibilidad de vuelta atrás. Cada noche, a eso de las cinco de la madrugada el cuerpo avisaba al cerebro, y este a Zimmer de que algo no iba bien, los huesos, los malditos huesos le dolían hasta hacerle perder el sueño, hasta despertarlo sin ningún tipo de piedad de cualquier viaje que él estuviera haciendo placenteramente. La zona lumbar le gritaba desesperadamente, después los hombros y ningún cambio de postura le calmaba, era el cumulo de los esfuerzos que había realizado a lo largo de su vida, los pesados troncos, los trasiegos de esculturas de un lado para otro, las malas posturas - obligadas- con maquinarias nada livianas; cuantas horas con Cintia, la fisioterapeuta, la de las manos milagrosas, cuanto dinero gastado en masajes, pero el no podía evitar el trabajo, era su vida. Entonces , se levantaba, y cogía un cuaderno donde bocetaba futuras piezas, o se sentaba en su viejo sofá para escribir cuatro palabras, cuatro pensamientos, al principio con rabia pero poco a poco esta se transformaba en resignación.
Aquellas noches el cuerpo le hablaba, le contaba el tiempo pasado, le susurraba que la vasija estaba casi llena y que no podía ya con más.


Zimmer dormía desde hacia ya largo tiempo pegado a un pulverizador de suero; a veces se le atascaba una flema en la garganta que le impedía respirar con normalidad, las toses repletas de mucosidades le despertaban con los ojos desencajados como si hubiera tenido una visión fantasmagórica, como si hubiera visto a la muerte en plena faena; esto también era un efecto secundario de su trabajo, además de su adicción por el tabaco; recordaba sus primeros años de trabajo con la madera en un pequeño espacio, respirando siempre entre una nube de polvo y serrín casi siempre perfumada según la madera que fuera; también recordaba su etapa de carpintero en la que barnizaba los muebles con un potente y mortífero barniz aplicado a pistola, sin ventilación y sin mascarilla, hasta que se dio cuenta de lo perjudicial que podía llegar a ser - quizás demasiado tarde- pero siempre pensaba en su trabajo no en él, y menos en un mañana para él muy lejano y en el que hoy ya estaba instalado. Ahora, en la noche, tenia tiempo para recordar cada vez que se veía obligado a humedecer sus vías respiratorias para liberarlas de las malditas mucosidades. Ahora, cuando ya no podía arreglar esos desaguisados, Zimmer se levantaba y esperaba la salida del sol, a veces eran horas, y frió, pero esperaba con anhelo este momento, algo esperaba para nacer, no para morir; entre las montañas aparecía su bola de fuego, su amigo de muchos días, de muchas noches, entonces cogía la cámara y captaba ese momento de transición, cada día distinto, pero siempre breve, apenas unos minutos y se daba cuenta de la poca distancia que hay entre la noche y el día, entre la vida y la muerte.



viernes, 15 de abril de 2011

"Los quemaos"


Personas que arriesgan sus vidas por llegar a un lugar extraño, incierto, casi siempre hostil. Una trampa mortal.



Nada más llegar a la galería, me causo mucha impresión esta pieza, más tarde cuando me dijeron el titulo, el impacto fue mayor.



Después me enteré la procedencia de los materiales, trozos de madera arrojados por el mar, recuperados de alguna playa.




Como si de los propios difuntos se tratase.


Gran homenaje al que me uno de todo corazón.



Gracias Thomassin, por los quemaos del mundo, por esos árboles recogidos de la orilla del mar y por la preciosa pieza que has conseguido.



viernes, 25 de marzo de 2011

En resumen




Me gusta "Sweet dreams"



Cuando terminas una exposicion, sueles hacerte una pregunta: ¿y ahora qué?, pues nada, ahora a buscar nuevos espacios, tratar sacar nueva obra, y esperar encontrarte con alguien que realmente valore, reconozca tu trabajo y te comprometa a ilusionARTE.



Reconozco, que me gustan los espacios públicos, la mayoria son amplios, cómodos, y permiten mostrar bien las obras.



son lugares frecuentados por mucha gente



personas ajenas normalmente al mundo del ARTE



Pero sin duda personas sensibles, amables,sencillas, sin pretensiones



personas libres, que se dejan sorprender



Me gustan los espacios públicos..... a pesar de sus gestores.




jueves, 3 de febrero de 2011

Una casa particular

Desperté con la sonrisa en la boca, era sinónimo de que había tenido algún sueño agradable, cuando esto sucede - y en otras ocasiones también, pues me gusta saber donde he pasado la noche - me concentro y trato de evocarlos de nuevo, es como vomitar los sueños para saborearlos según van saliendo; pues bien esa noche había estado de viaje con mi amigo Adolfo, habíamos ido a la Vera a casa de Patricio Bulnes, un amigo suyo de tiempos, al que hacia bastante que no veía, al mismo tiempo nos sirvió de excusa para olfatear materiales y reconocer lugares. Una vez entrados en la serpenteante carretera comarcal que recorre la falda de la sierra de Gredos nos sentimos como en casa , los árboles, el verdor, el olor, el sonido del agua recorriendo caceras o brincando por los barrancos, todo conducía a un entorno de naturaleza en el que nos sentíamos como peces en el agua; Adolfo era una persona muy poco habladora, aunque muy expresiva; una mirada cómplice y una sonrisa escueta era suficiente para cerciorar que su estado de animo era bueno.

No tenia muy clara la dirección de su amigo Patricio, pues hacia bastante tiempo que no le visitaba, pero aún así logramos encontrar el camino acertado, para que su memoria hiciese el resto; salimos de la carretera principal y cogimos una desviación hacia la sierra, que más tarde desembocó en un camino de tierra; según alanzábamos yo me preguntaba donde coño estaría la casa del individuo este. Adolfo me había contado algo al respecto de Patricio, que era escritor, que fundaron una revista junto a Eva, de la que fuera pareja durante algún tiempo, que era un poco excentrico y que se había retirado a vivir al campo entre otras cosas, para criar perros, más concretamente mastines.Pasados unos cuantos baches y no menos curvas llegamos a un pequeño espacio donde parecía acabar todo rastro de lo que pudiera denominarse camino, un escueto: "bien,.....puede que sea por aquí" me hizo apagar el vehículo y esperar acontecimientos.

Adolfo bajo del coche con aire de satisfacción, pronto oímos el ladrido de perros que se acercaban hacia nosotros; sonrió y eso era señal de que había acertado con el lugar, muy pronto llegaron a nuestras vistas tres grandes perros blancos que lanzados a la carrera ofrecían una imagen no muy agradable, y menos como recibimiento, suerte que tras ellos, apareció una figura humana que comenzó a silbarles y consiguió que frenasen su instinto perruno. Patricio era una persona más bien alta y algo delgado, sus pasos decididos podían semejar zancadas alegres que sorteaban los matorrales, enseguida lanzo sus manos hacia Adolfo con una gran sonrisa en los labios. Tras las presentaciones nos animó a que le siguiéramos por su finca; mientras andábamos, iba dándonos explicaciones de los lugares por donde pasábamos, "..aquí voy a hacer esto, y allí, lo otro.." todo eran proyectos, ideas para llenar una nueva vida en un nuevo sitio; a todas estas cuestiones, Adolfo siempre contestaba con una silenciosa sonrisa.

Algo que me pareció extraño en un principio, es que no nos mostrase primero la casa y luego los alrededores, lo que significaba el parejo valor que daba a ambas cosas ,aspecto este que luego confirmé al ver el estado de la vivienda. Esta se encontraba en un edificio de una sola planta, era una construcción moderna y solida con cierto aspecto de inacabada, una casa de campo que podía muy bien llegar a ser una gran mansión. Accedimos al interior a través de una amplia terraza que de espaldas a la sierra se abría con una gran generosidad hacia el horizonte del sur; la fachada estaba enfoscada, pero carecía de cualquier tipo de pintura ofreciendo un tono cromático bastante apagado;al traspasar la puerta me dio la impresión de estar en una obra, al igual que el exterior, no existía ningún tono de color en especial, todo era gris , apagado y opaco, ese color que ofrece el simple enlucido del yeso; ningún ornamento distraía el espacio, no recuerdo muebles, ni cortinas, ni lámparas,ni cualquier otro objeto que aportara un rasgo de presencia humana, la casa , o en principio el salón comedor - que pudiera ser - unos escalones y una muy generosa barra, separaban este espacio del que sería la cocina. aquí si se identificaba vida, no había electrodomésticos aparentes, apenas dos, una vieja cocina de butano con horno y un frigorífico que ya no era blanco; el resto, quiero decir la espléndida barra en ele era un cumulo de objetos indescriptibles a excepción de un sinfín de envases de natillas vacías que exportaban un intenso color amarillo a todo su alrededor, esa fue la imagen más impactante que recuerdan mis sueños con toda claridad amén de otra que expondré más tarde; el ejército de envases que invadía literalmente las encimeras iba acompañado de otro similar de cucharillas, ¿cuantos envases podria haber? Adolfo y yo nos miramos y enseguida a espaldas de Patricio, esbozamos una sonrisa y nos encogimos tímidamente los hombros, un espectáculo similar no podía pasar desapercibido en ningún momento; a veces estos envases ofrecían una lógica o un orden, configuraban hileras, con una cuchara dentro de cada uno, en otro lugar formaban una torre, que se iba inclinando a medida que esta crecía, hasta retar la ley de la gravedad, pero lo normal, era el caos, como si se hubieran ido tirando tras su consumo pausado o compulsivo y tal como caían, de cualquier forma,así quedaban; de igual modo las cucharillas parecían poner el contrapunto, tanto por la forma , como por el brillo metálico que ofrecían; !menuda colección de cucharillas! ¿habría una cucharilla por cada envase de natillas?. De cualquier modo, el espectáculo de color y formas estaba servido.
Allí mismo, en aquel espacio se desarrollo una grata conversación mientras Patricio se afanaba en hacer un hueco en el mar de natillas , donde prepararía una pierna de cordero para asar ; muchas piernas debió asar ese horno a juzgar por los visibles restos de grasilla que escurrían por el frente del horno.
¿La comida?....pues de esto mis sueños no han dejado constancia, probablemente por que no causara en mi la misma honda impresión que dejo la casa .
De los postres, si me acuerdo; nos dirigimos a la parte de las habitaciones a través de un largo pasillo, acabado en yeso crudo como el resto de la casa; a ambos lados había habitaciones, sin puertas, pero manifestaban su presencia por la luz que proyectaban sobre el oscuro pasillo; entramos en el primer espacio a mano derecha, recuerdo ,cargados con los cachiperres del café; era una habitación cuadrada, con una buena ventana , una chimenea abierta.y el mismo acabado espartano que caracterizaba toda la casa. Este es mi estudio, - nos comentó Patricio - ¿Estudio?, yo allí no veía absolutamente nada, salvo leña por el suelo sin colocar y un sillon de orejas situado a una distancia prudente frente a la mencionada chimenea. No se como transcurrio la velada, pues seguramente yo ya iría algo tocado tras el vino de la comida ,-al cual los tres eramos bastante aficionados-,amén, de los canutos de mariguana que nos habríamos fumado: eso si, mi mente debió quedar grabada con la visión de aquel espacio y de su principal protagonista, el sillón de orejas , un sillón de piel oscura,blanda ya del desgaste, con la oreja de dormir preferida,claramente señalada por un cerco grasiento y surcada por infinitas y sutiles grietas que dejaban entrever parte del entramado estructural interno del asiento, aunque este entramado también quedaba expuesto claramente en el exterior, pues de la parte trasera del respaldo, salían, varios muelles como catapultados hacia el espacio en forma de fuegos de artificio; de igual manera solo que retenidos en su trayecto por el suelo, aparecían otros por debajo del asiento como gusanos retorcidos; no era un sillón, no era un asiento, era un trono ,un majestuoso trono, desde el cual se dirigían los hilos de personajes anónimos o de lugares inesperados. Entonces yo me imaginaba a Patricio, sentado junto al fuego, acariciando con ternura los reposabrazos de su fiel poltrona, enajenado por momentos en el paisaje de la ventana o en unas morbosas natillas , con una libreta y un bolígrafo por toda herramienta. Componiendo y descomponiendo palabras .

¿Para el tiempo de la vuelta?... creo que mis sueños, ya se habían dormido.

jueves, 27 de enero de 2011

EstimulARTE

Bueno, no todos los lugares son iguales ni todas las personas piensan lo mismo; concretamente, me refiero a las actitudes negativas que he venido denunciando en este espacio, por parte de ciertas personas encargadas de galerías o espacios culturales. Hay algunos lugares, creados por algunas personas, que rompen de forma diametral con la insulsa tradición expositiva de las galerías al uso; en concreto me refiero a un lugar llamado "LAPIEZA" situado en el barrio de Malasaña de Madrid-Palma 15-. Para empezar, nos encontramos con un espacio atípico, no es ni de lejos un espacio aséptico, todo lo contrario, cada metro cada centímetro, se encuentra ocupado por algo, bien sea una pieza, dibujo,montaje, fotografía....o simplemente cables de alargadores, restos de exposiciones, o una vitrina frigorífica reciclada a modo de expositor de tarjetas o pequeños trabajos gráficos, como si de un rastrillo se tratase; un espacio parecido a un ecosistema en el que conviven-nunca mejor dicho- multitud de especies distintas, que conforman un todo -LAPIEZA-
La intencionalidad también es opuesta a la de las galerías, prefiere claramente ser invadida por la chusma, gente, barrio, a permanecer invariablemente vacía e impoluta cual iglesia en un mundo de ateos; invita a pintar sus paredes, a dejar constancia de la presencia humana, a participar "de hecho", no como marco teórico; cuando un autor va a colgar algo, enseguida se abren las puertas invitando a cualquier viandante a que participe de este momento; se abre hacia afuera, de hecho una de las rutinas del día, consiste en colocar tarjetas en el cierre exterior dispuestas de tal manera que invita a la gente a recogerlas. No hay exposiciones individuales, estas más bien se asemejan al trajín de un hormiguero, donde cada autor - y son muchos- arrastra una obra hacia su interior mezclandolas con otras muchas y diversas
Otro aspecto que caracteriza a esta idea y espacio, es su dinamismo en todos los sentidos, derrocha movimiento: trasiego en las exposiciones, temporalidad efímera y perpetua, piezas que llevan mucho tiempo y otras que entran y salen en cortos periodos; cambiando, siempre cambiando, MUTANTE como escribe Anto... Como mutante y vertiginosa es su imagen, esa potente imagen de marca que hace circular por los distintos foros de la Red. www.youtube.com/tomotofilms , http://www.lapiezalapieza.blogspot.com

En definitiva ahí hay un "TODO" con muchas patas, una idea central y un buen número de personas que la animan y para mi, es un placer participar de él

jueves, 20 de enero de 2011

NinguneARTE

Dícese de la actitud prepotente, que mantienen muchos responsables de salas de medio pelo que se creen que dirigen el MOMA. Esta actitud se manifiesta en no contestar tus peticiones, no devolver los correos ni atender tus llamadas telefónicas- aunque sea por educación- ;en mirar por encima del hombro a los autores, o bien en deshacerse en babas cuando el autor va recomendado por un ilustre "Curator". En definitiva, gente mediocre que no tiene ningún criterio propio y que se consideran asi mismos personas muy importantes .

lunes, 10 de enero de 2011

HelARTE

HelARTE: PasmARTE viendo el ARTE. ¿que no?