jueves, 5 de febrero de 2009

Acerca del reciclado -al fin y al cabo tambien es material-

Andaba yo sumergido -y nunca mejor dicho- en el armario bajo, donde acumulamos los desechos, tratando de ordenar nuestras heces domésticas, cuando de repente he pensado: esto del reciclaje es una historia, una mala historia lo mires por donde lo mires; esta muy bien todo esto de no contaminar, de cuidar el planeta, etc,etc pero ahí me encuentro yo entre multitud de objetos que he de clasificar, y lo tengo que hacer yo; los plásticos por un lado, pero es que los plásticos no vienen solos, van acompañados de cierres metálicos, o embutidos en otro enbalaje de cartón recubierto de plástico más fino, los papeles por otro, pero es que todo tiene papeles o cartones; los yogures, que tienen plástico, metal, y cartón, las natillas, los flanes......; vidrio por otro y lo orgánico a otro cubo, -al menos lo orgánico lo utilizo para el huerto- además dentro de lo orgánico clasificamos lo crudo de lo cocinado...al final salgo cargado con cuatro o cinco bolsas más un par de cubos. Resulta que donde vivo no hay cubos de basura, y no me refiero a esos contenedores de colorines, me refiero simplemente a los contenedores de un solo uso; carga las bolsa en el coche y a aproximadamente quinientos metros se encuentra el lindo lugar donde debemos depositar ordenadamente la basura. Dependiendo del día, uno puede encontrarse el lugar aseado y preparado o puede encontrarse con la sorpresa de ver como si de un tenderete del rastro se tratase el suelo alfombrado -eso si junto a su correspondiente recipiente- un montón de botellas, cajas de cartón amontonadas, y envases de plástico de muy diversas formas y colores, en fin un universo de objetos como si haciendo cola se tratase para poder entrar en un cine.

No, no me molesta reciclar, pero....podrían ponerlo un poco más fácil y si no participas te cargas de una culpabilidad tan pesada como una losa de hormigon.

Es en esos momentos cuando pienso en aquel cubo que me tocaba bajar cada noche al recipiente grande de la comunidad donde lo vertía, aquel cubo de zinc o finalmente de plástico verde, forrado su interior con hojas de periódico, de ese mismo periódico que también servía para envolver el bocata de media mañana,o para cualquier otro menester y cuyos residuos eran todos orgánicos, sonaba a basura armónica, a residuos homogéneos, simplemente era basura.


Tras ese pequeño ensueño de recuerdos de mejores tiempos una chispa salta en mi cabeza como advirtiéndome que me encuentro en el 2009 y entonces pienso: por qué coño no simplifican los enbalajes, por qué coño no suprimen tanta bolsita, porqué coño no obligan a las empresas como me obligan a mi a r-a-c-i-o-n-a-l-i-z-a-r los envoltorios de los productos,por qué es finalmente el usuario el que paga el pato, el que paga más por un producto más envuelto, que no de mejor calidad, el que paga más para tratar de frenar la contaminación, el que paga más por tener que hacer de seleccionador de basuras, para que empresas privadas ganen unas pasta.
En fin pais, yo quiero comprar la leche a granel, de la vaqueria, y la mantequilla, y los huevos, y el pan sin bolsita, y...........
Salud.







2 comentarios:

D. dijo...

Y hay reciclajes más sangrantes todavía. Les estamos pagando a los bancos, a los ricos, el reciclaje de toda su inmundicia financiera, nos empobrecemos para sostener el poder económico de quienes se han enriquecido a espuertas especulando, jugándose a la ruleta bursátil la riqueza de la sociedad. Y al tiempo, a la clase política que propicia estos desmanes, se le llena la boca de preocupación por los parados. Mierda.
Al final nadie nos dice en qué cubo hay que echar la basura moral. Que por cierto, contamina un huevo.

Anónimo dijo...

posibles soluciones:
. dejar en el punto de venta los plásticos y cartones y llevarse las cosas en el bolsillo. Por lo tanto sólo se podrá comparar lo que quepa en los bolsillos, haciendo un stop al consumo.
. guardar el dinero en un monedero, nunca en el banco, no produce, pero a ellos tampoco, que se chinchen.